Un exfutbolista internacional compra el negocio de los goles fantasma

El inversor Markus Elsassen (i.); los directivos de Goal Control Jurgen Philipps y Dirk Broichhausen, y el exfutbolista Simon Rolfes | Goal Control

El inversor Markus Elsasser (i.); los directivos de Goal Control Jurgen Philipps y Dirk Broichhausen, y el exfutbolista Simon Rolfes | Goal Control

Simon Rolfes adquiere el 50% de Goal Control, una de las empresas más conocidas del sector

El exfutbolista Simon Rolfes es el nuevo presidente e inversor de la compañía Goal Control GmbH, conocida por el desarrollo de una de las tecnologías que evita los goles fantasma, la Goal Control 4D. El excapitán del Bayer Leverkusen adquiere el 50% de la sociedad a través de la empresa Rolfes & Elsasser – The Career Company. Fundada en 2012 por el exjugador y el empresario Markus Elsasser, sus especialidades son la gestión de carreras deportivas y las inversiones en el sector.

Goal Control 4D fue la propuesta elegida por la FIFA, el ente rector del fútbol, para detectar los goles en el Mundial de Brasil 2014. La empresa, con sede en Würselen (Alemania), lidera el mercado en este segmento junto con su competidor principal, Sony, desarrollador de una tecnología alternativa, la conocida como Hawk Eye (Ojo de halcón). Rolfes lo tiene claro: "La tendencia es hacia el análisis digital en el deporte; las perspectivas para Goal Control son excelentes".

FUNCIONA CON 14 CÁMARAS DE ALTA VELOCIDAD

La otra pata del grupo comprador, Elsasser, destaca que Goal Control es "sinónimo de alta tecnología alemana, directamente relacionada con la Silicon Valley de Alemania en Aachen". "Creemos en el espíritu innovador y la fuerte posición de liderazgo de Goal Control", añade el inversor. Finalmente, el director general de Goal Control GmbH, Dirk Broichhausen, destaca que esta nueva etapa es fundamental para el futuro de la compañía y del producto.

Y ¿cómo funciona Goal Control 4D? Pues opera con 14 cámaras (7 para cada portería) de alta velocidad, instaladas en las alturas de los estadios, alrededor del campo. Éstas están conectadas a un procesador de imágenes potente que rastrea el movimiento de todos los objetos del terreno de juego y borra todos los elementos menos el balón. El sistema reconoce su posición tridimensional (ejes x, y, z) con una precisión milimétrica y, cuando el cuero traspasa la línea de gol, la tecnología envía una vibración y una señal visual a unos relojes que tienen los árbitros.

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